¿Qué es una endodoncia?

que es una endodoncia

La etimología de la palabra endodoncia hace referencia a lo que está dentro del diente. Por eso es importante entender cuál es la anatomía y la estructura de los dientes.

Cualquier diente de la boca, independientemente de que sea un incisivo (“paleto”) o un molar (“muela”) está compuesto por la corona y por la raíz. La corona es la parte que vemos, la que sale de la encía, y está compuesta por una capa externa de esmalte y una interna de dentina. La raíz es la parte que está dentro del hueso, uniéndose al mismo por un ligamento periodontal. Está compuesta por una capa externa de cemento y una interna de dentina. En la punta de la raíz existe un foramen (“agujero”) por el que entra el paquete vasculonervioso (“nervio”) que nutre al diente. Por lo tanto, podemos decir que los dientes por dentro están huecos, con un canal en medio de la raíz por el que discurre el nervio y una cámara en medio de la corona donde confluyen ese mismo nervio y los vasos sanguíneos.

Por lo tanto, la endodoncia es la rama de la odontología que diagnostica y trata las patologías que afectan al nervio de los dientes. Cuando el nervio se afecta, básicamente lo que ocurre es que hay una contaminación bacteriana del mismo con las bacterias de la cavidad oral. Las principales causas que pueden producir esta infección son la siguientes:

  1. La caries es una desmineralización del diente por la presencia de bacterias que producen ácidos como consecuencia de la fermentación de los azúcares. A medida que avanzan pueden ir destruyendo los tejidos dentales, a través de la corona o de la raíz del diente. En sus formas avanzadas, pueden llegar hasta la cavidad donde se encuentra el nervio, en cuyo caso, se produce la infección y su necrosis (“muerte”).
  2. Los traumatismos dentales pueden producir que se rompa la corona de un diente, llegando incluso a dejar expuesto el nervio del diente. En estos casos, al igual que ocurre con la caries, el nervio se puede contaminar e infectar.
  3. Prótesis. Cuando tallamos un diente para poner una corona (“funda”) a veces hay que ser más agresivos por la posición que tiene el diente dentro de la boca. En estos casos a veces el nervio del diente sufre, pudiéndose incluso producir su necrosis. En otras ocasiones las fundas las colocamos porque el diente ha sido severamente destruido por la caries, por lo que nos podemos encontrar dos vías por las que se puede llegar a afectar el nervio.
  4. Empastes grandes y antiguos. El hecho de que un diente esté empastado o con una funda no impide que la caries pueda volver a ocurrir. En muchas ocasiones, las bacterias que originan la caries filtran a través del empaste, pudiendo progresar debajo del mismo y avanzar hasta llegar al nervio.

 

 

Cuando el nervio se infecta lo primero que se produce es una inflamación de la cámara pulpar, denominada pulpitis. La pulpitis puede ser reversible o irreversible. Generalmente, cuando ya se ha producido infección esa inflamación y contaminación acaban degenerando en una necrosis pulpar. La clínica de la pulpitis se caracteriza generalmente por un dolor agudo que puede durar de pocos días a incluso a varias semanas. Este dolor generalmente comienza aumentando con los estímulos al frío o al dulce. A medida que avanza la degeneración del nervio, el dolor aumenta frente a los estímulos calientes, para acabar doliendo a la masticación. Muchas veces los pacientes refieren que tienen la sensación de que “el diente ha crecido”. Una vez que pasa la sintomatología más aguda se puede cronificar la infección. En estos casos las bacterias puedes progresar por el canal del nervio y establecer una infección a nivel del hueso. Esta infección puede a su vez tener una clínica más aguda formándose bolsas de pus, o una clínica más crónica en la que se pueden formar quistes a nivel de la punta de la raíz o fístulas por las que drena la infección poco a poco. Si no se tratan estas infecciones las lesiones en el hueso pueden progresar, alcanzando tamaños importantes que pueden llegar a comprometer el pronóstico del diente.

 

¿Qué es una endodoncia?

 

Cuando el nervio se ha afectado y no recupera su vitalidad normal, el tratamiento está indicado. Generalmente a este procedimiento lo denominamos Endodoncia” o de forma coloquial “matar el nervio. El nombre más apropiado debería ser “tratamiento de conductos”, pues realmente lo que estamos haciendo es trabajar a nivel de los conductos radiculares (tubos por los que discurrían el nervio y los vasos sanguíneos). Si bien es cierto que el resultado final es que no habrá nervio, hay que clarificar que en la mayor parte de los casos en los que el dentista hace un tratamiento de endodoncia el nervio ya está muerto e infectado y, por lo tanto, no se ha matado nada. Durante la endodoncia lo que hacemos es acceder a los conductos radiculares a través de la cámara pulpar. Para ello hemos de acceder desde un agujero que preparamos en la corona del diente o desde el agujero que ha dejado la propia caries o el traumatismo dental. Una vez que estamos dentro de la cámara trabajamos los conductos radiculares con limas y con líquidos desinfectantes. Además de descontaminar, eliminamos la dentina contaminada de las paredes del conducto. Más o menos lo que estamos haciendo es dar una forma de “cucurucho” a los canales radiculares. La parte final del tratamiento de endodoncia consiste en rellenar los conductos con un material termoplástico, la “gutapercha” impregnado en un cemento con el fin de sellarlos tridimensionalmente.

 

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El tratamiento de endodoncia ha mejorado mucho su predictibilidad con el uso del microscopio, pues de manera clara podemos observar todos los posibles conductos que salen de la cámara pulpar. Además, la incorporación de sistemas mecánicos para rotar las limas ha hecho que estos procedimientos se puedan realizar en tiempos más reducidos. Sin embargo, hay que entender que el sistema de los conductos radiculares a veces puede ser muy tortuoso, y no logremos un sellado perfecto de todo el sistema radicular. En estos casos, la cirugía endodóntica puede llegar a estar indicada.

Hemos de entender que el diente endodonciado es un diente sin vitalidad y, por lo tanto, es más frágil. Podríamos asemejarlo a una rama de árbol que dejamos secar. Como en la mayor parte de los casos el tratamiento de endodoncia lo hacemos porque la caries ha destruido de manera considerable el diente, es necesario protegerlo. De manera tradicional la forma de proteger al diente ha sido colocarle una funda. Actualmente, las nuevas tecnologías y los nuevos materiales nos permiten ser más conservadores y, en muchos casos, poder solucionar los casos con tratamientos mucho menos invasivos como las incrustaciones. En cualquiera de los casos, el objetivo es proteger al diente frente a las fracturas o las fisuras.

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