Todo sobre la halitosis

Todo sobre la Halitosis

 

La halitosis es un término general utilizado para definir un aliento desagradable procedente de la boca. Se clasifica en distintos tipos de halitosis en función de si realmente está presente o no. La halitosis verdadera se caracteriza por la presencia de un aliento desagradable, cuya intensidad sobrepasa los límites socialmente aceptables, por lo que realmente resulta perceptible por los demás. Ésta a su vez puede ser fisiológica si no hay una enfermedad específica que lo cause (como la presente nada más levantarnos por la mañana), o patológica, si, por el contrario, hay una enfermedad asociada. Dentro de las causas de la halitosis patológica, la más frecuente es la boca, generalmente asociada a la enfermedad periodontal, a la caries, o a la boca seca. En muchas ocasiones pensamos que el origen del mal aliento es por problemas de estómago, pero hemos de saber que esto es un error y que, casi siempre, el origen está en la boca. El 90% de los casos de halitosis se originan en la boca y es debida a la presencia de gases olorosos en el aire espirado desde la cavidad oral.

 

 

En otras ocasiones nos podemos encontrar con una pseudo-halitosis. Esto ocurre cuando el mal olor no es percibido por los demás, aunque el paciente se queja de su existencia. Es importante en estas circunstancias aclarar al paciente que la intensidad de su mal olor oral no sobrepasa los límites socialmente aceptados hoy en día. Por último, nos podemos encontrar con la halitofobia, que se da cuando después del tratamiento para la halitosis verdadera o pseudo-halitosis, el paciente persiste en la creencia de que tiene mal aliento a pesar de que no hay ninguna evidencia que sugiera que la halitosis está presente.

 

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Causas de la halitosis

La halitosis es relativamente frecuente, afectando entre al 6 y al 23% de la población general. Los principales gases causantes del mal olor son los que contienen azufre, como puede ser el sulfuro de hidrógeno. Se generan a partir del metabolismo bacteriano de aminoácidos presentes en la boca y de restos de comida. Sin embargo, no son los únicos causantes del mal olor. Las bacterias causantes de la halitosis se encuentran sobre todo en una capa que se forma cubriendo la lengua (cubrimiento lingual), en las bolsas periodontales (periodontitis) y en el surco de la encía inflamada (gingivitis). Hay distintos factores que pueden contribuir a que la halitosis se agrave. Uno de ellos es la cantidad de saliva que tenemos en la boca. Se ha visto que una disminución del flujo salivar (por estrés, por fármacos, por tabaco, etc.) se asocia a un mayor acúmulo de bacterias (mayor cubrimiento lingual), a un menor lavado de los restos de comida y otros deshechos que puedan aparecer en la boca y a una mayor concentración de los gases causantes del mal olor. Por lo tanto, mantener la saliva a un nivel optimo es muy importante para prevenir la aparición de halitosis. Otro de los factores importantes asociados a la halitosis es la característica de la lengua, ya que la parte que está en contacto con la cavidad oral puede ser colonizado por muchas bacterias debido a que presenta una superficie muy rugosa y presenta zonas atrás protegidas de la acción de la saliva. De hecho, el cubrimiento lingual (capa visible blanca parduzca que está adherida a la lengua y que comprende células descamadas, células sanguíneas, metabolitos, nutrientes y bacterias) es considerado la principal fuente de mal olor. También se ha visto que los pacientes con enfermedad periodontal tienen un mayor riesgo de padecer halitosis, ya que suelen presentar peor higiene oral, lo que provoca un aumento de la placa bacteriana y del cubrimiento lingual.

 

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Diagnóstico de la halitosis

El diagnóstico de la halitosis incluye varios puntos que se han de llevar a cabo en la consulta dental. El primero es realizar una entrevista con el paciente para ver el motivo de la consulta (ver si el paciente es consciente de que tiene mal aliento). Del mismo modo, hay que evaluar los hábitos del paciente (tabaco, alcohol, higiene, dieta, etc.), si padece o ha padecido enfermedades que puedan causar mal aliento, y si toma medicamentos, que puedan causar mal aliento directa o indirectamente. Además, hay que valorar los hábitos de higiene, ya que hemos visto como las bacterias de la boca son las principales causantes de los gases malolientes. A continuación, se ha de realizar una exploración clínica en detalle. Desde el punto de vista de los dientes, se debe prestar atención a posibles caries, fracturas de dentales, empastes defectuosos, prótesis mal adaptadas o infecciones dentales. Además, podemos complementar esta parte de la exploración con radiografías para ver si hay algún problema que se nos pueda estar escapando. También es muy importante determinar la presencia de enfermedad periodontal mediante la realización de una exploración periodontal en detalle, valorando la presencia de bolsas en las encías que favorezcan el crecimiento de las bacterias causantes de la halitosis, así como la presencia del cubrimiento lingual. La determinación objetiva de la presencia o no de halitosis se determina o bien por un clínico entrenado que huele directamente el aliento del paciente, o por unas máquinas que son capaces de detectar y cuantificar los gases causantes del mal aliento. Durante las 48 horas previas a la valoración de los pacientes, estos deben evitar la ingesta de ajo, cebolla, especias fuertes, alcohol y el uso de enjuagues bucales. La mañana del día de la valoración, deben evitar beber café, usar productos que contengan menta y productos muy aromáticos. Además, tienen que tomar un desayuno ligero al menos 2 horas antes de la valoración y tienen que cepillarse los dientes con agua para quitar la placa y los restos de alimentos.

 

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Tratamiento de la Halitosis

El tratamiento de la halitosis está encaminado a eliminar las causas que la puedan estar produciendo. En primer lugar, se han de tratar las encías si estas se encuentran inflamadas. Por otro lado, se ha de eliminar cualquier situación que pueda facilitar el acúmulo de placa como puede ser la presencia de caries o empastes defectuosos. En el caso de que haya hábitos que se asocien con la producción de compuestos malolientes, se han de eliminar. De manera específica, es importante eliminar el cubrimiento lingual, enseñando al paciente a usar en su casa un raspador lingual como parte de las técnicas de higiene diaria. Por último, disponemos de enjuagues bucales y pastas de dientes que contienen agentes químicos que neutralizan los gases causantes del mal olor.

 

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Dr. Ignacio Sanz
Doctor en Odontología por la Universidad Complutense de Madrid.

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