Una endodoncia no duele durante el procedimiento gracias a la anestesia local. El dolor que muchos pacientes recuerdan pertenece a la infección previa, no al tratamiento en sí. Esta confusión es uno de los mitos más extendidos sobre la endodoncia.
¿Qué es una endodoncia?
La endodoncia es un tratamiento que elimina el nervio del interior del diente, limpia el conducto y lo sella para evitar una nueva infección. Se realiza cuando la caries o una fractura ha llegado hasta la pulpa dental, causando inflamación o infección.
El objetivo es conservar el diente natural en lugar de extraerlo. Con un tratamiento adecuado, el diente puede durar toda la vida. Sin embargo, a pesar de ser un procedimiento seguro y común en las clínicas, la endodoncia sigue rodeada de mitos erróneos. Desmontar estas creencias es esencial para que los pacientes acudan a la consulta con tranquilidad. A continuación, desmentimos los cuatro mitos más comunes:
La endodoncia es uno de los tratamientos más dolorosos.
Es el mito más repetido y el más alejado de la realidad. El procedimiento se realiza con anestesia local, por lo que el paciente no siente dolor durante la intervención.
Varios estudios odontológicos sitúan la endodoncia entre los tratamientos dentales con menor percepción de dolor durante la sesión.
Si no duele el diente, no hace falta tratarlo.
Una infección puede avanzar sin dolor evidente, especialmente si el nervio ya ha empezado a necrosarse. La ausencia de dolor no significa ausencia de problema.
Por eso, las revisiones periódicas y las radiografías son clave para detectar a tiempo un diente que necesita una endodoncia antes de que la situación se complique.
Tras la endodoncia el dolor desaparece de inmediato
Es habitual sentir molestias leves o sensibilidad durante dos o tres días tras la sesión, sobre todo al masticar. Esta molestia es una respuesta inflamatoria normal del tejido circundante, no un signo de fracaso del tratamiento.
Suele controlarse bien con analgésicos pautados por el dentista y remite por sí sola en pocos días.
Es mejor extraer el diente que hacer una endodoncia
Extraer un diente suele parecer la opción más rápida, pero implica perder la pieza natural y, con frecuencia, necesitar un implante o una prótesis después.
Conservar el diente propio mediante endodoncia suele ser la opción más conservadora y funcional a largo plazo.

